La memoria que viene y va

Es muy común entre los enfermos de HANA las pérdidas de memoria, alucinaciones, pérdida de noción del tiempo y molestias en la vista y oídos. 

Dolor de ojos

Estos síntomas son sin duda los que más asustan a los enfermos de HANA. Padecer pérdidas de memoria a una edad muy temprana y sin previamente haber tenido ningún problema neurológico, es cuanto menos, difícil de encajar.

Las pérdidas de memoria pueden ser muy simples, como el hecho de ir a alguna habitación de tu casa y no recordar porqué te dirigías a ese lugar, pero suelen repetirse numerosas veces a lo largo del día y eso provoca un sentimiento muy negativo, puedes llegar a sentirte inútil y te recriminas ser tan olvidadizo. También es muy común mantener una conversación con alguien y en algún momento perder el hilo, no recordar nada de lo hablado anteriormente e incluso perder la noción del tiempo durante segundos, no recordar qué haces ahí y qué está pasando, afortunadamente a los pocos segundos vuelves a recuperar la noción del tiempo y el lugar. Con la memoria no ocurre igual, lo que un enfermo de HANA olvida, difícilmente puede volver a recordar.

Molestia con la luz solar

Las alucinaciones pueden ser sonoras o visuales, y se deben a la alta sensibilidad de los enfermos de HANA, hasta tal punto, que pueden oír sonidos que los demás no alcanzan a escuchar y el enfermo puede dudar acerca de si lo ha oído de verdad o simplemente lo ha imaginado.
Con las alucinaciones visuales ocurre similar, un enfermo de HANA desarrolla los sentidos de tal manera que cualquier agente externo puede dañar sus oídos y ojos. Salir a la calle y recibir la luz solar puede dejar atontado por unos segundos a un enfermo de HANA e imaginar que ver sombras y figuras que realmente no existen.

Con los olores ocurre algo parecido, puesto que pueden identificar cualquier olor a larga distancia e incluso saber qué ingredientes lleva una comida sólo con olerla.

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Fuentes:

Imágenes: Obtenidas de la página de Internet, Flickr.

Texto: Redactado y documentado por mí, Raquel Gil García.

Vídeo: Obtenido de la página de Internet, Youtube.

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Síntomas que no se ven, pero duelen

La migraña o cefalea están directamente relacionadas con los problemas intestinales según estudios recientes.

Cefaleas

En numerosas ocasiones un enfermo de HANA padece problemas intestinales como los cambios en el sistema digestivo o la desaparición de la flora intestinal; a su vez, estos enfermos sufren cefaleas, y es que, están relacionados de forma directa, provocando los problemas intestinales estas otras molestias. La dieta es una solución para reducir el dolor de cabeza, puesto que alivia los problemas intestinales.

La caída del cabello y la piel seca son otros síntomas que afectan de forma muy brusca al enfermo de HANA, pues llegan a cambiar la piel de algunas zonas del cuerpo prácticamente todos los días, es lo que se conoce como ‘despellejarse’. La situación se complica cuando las cremas hidratantes, que solucionarían este síntoma, presentan intolerancia en estos enfermos, siendo incluso sin alcohol e hipoalergénicas.

La somnolencia y el insomnio son los síntomas que más se manifiestan en estos enfermos, además, suelen darse los dos en la misma persona, alternándose por meses o semanas. Un enfermo de HANA puede estar cinco o seis días sin dormir y al séptimo día, dormir hasta el octavo o noveno. Esto no se debe al cansancio acumulado, está relacionado con la histamina que el paciente tenga en el cuerpo en cada momento.

Insomnio

El insomnio está altamente relacionado con el estado de nervios y estrés. Tiene una parte psicológica y otra funcional. Y es que, es una pescadilla que se muerde la cola, pues cuanto más nervioso y estresado esté una persona que padece insomnio, menos facilidad tendrá para dormir y a su vez, mientras más horas pase sin dormir un enfermo de HANA, más nervioso y estresado se encontrará.

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Imágenes: Obtenidas de la página de Internet, Flickr.

Texto: Redactado y documentado por mí, Raquel Gil García.

Vídeo: Obtenido de la página de Internet, Youtube.

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La vida cambia y yo con ella

La vida de un enfermo de HANA se complica una vez que padece la enfermedad. La vida le cambia por completo y es importante saber adaptarse a los cambios.

Los enfermos de HANA debemos elegir en nuestro día a día entre salud y vida social. El no poder comer fuera de casa, la necesidad de tener nuestros propios vasos, platos, cubiertos, sartenes etc, el no poder exponernos a según qué ambientes o temperaturas, el saber que en cualquier momento podemos empeorar y  debemos acudir rápidamente a nuestro médico, reduce de manera considerable nuestra vida social.

La vida es más fácil con una sonrisa

La vida cambia y nosotros debemos adaptarnos a ella, pero sería injusto pedir a los que nos rodean que si es nuestra vida la que cambia, se adapten a nosotros; o eso creemos los enfermos de HANA, es por ello que a veces, preferimos estar solos porque ‘nadie debe cargar con el problema que me ha tocado vivir a mí’. Todos estos pensamientos negativos contribuyen a que caigamos en depresión o vivamos temporadas de extrema tristeza en las que los sentimientos de incomprensión y frustración vuelven a estar presentes.

Pero no comentan el error de compadecerse de nosotros, pues no buscamos dar pena. Algo que me enfada enormemente es esa mirada con la que te observan aquellos que te quieren cuando te están viendo sufrir, cuando te escuchan quejarte o mirar con deseo esos alimentos que tenemos prohibidos tomar; pues si de verdad quieres ayudarme, ¡no te compadezcas de mí! hazme reír, distráeme, o cuéntame tus problemas, cualquier cosa antes que hacernos sentir aún más desdichados con esa mirada de ‘cuánto siento lo que te está pasando’.

No todo en nuestra vida son alegrías y buenas noticias, a veces, la vida nos devuelve a la realidad con un revés que hay que superar, afrontar y seguir adelante, pues un enfermo de HANA tiene la fuerza suficiente como para superar cualquier cosa que le tenga preparado el destino y podemos ser felices por muy difícil que lo veáis algunos. Las ganas de hacer una vida lo más normal posible nos hace levantarnos cada mañana con ganas de comernos el mundo, el entusiasmo que le ponemos a las cosas que nos proponemos conseguir, hace que las logremos, porque ya que nuestra vida se ha complicado de manera inesperada, no vamos a dejar nosotros mismos que se complique aún más. Se sacan fuerzas de flaquezas cuando no la hay, se sigue adelante sin pensar en el largo camino que nos queda por recorrer, al fin y al cabo, padecemos muchos síntomas y tenemos limitaciones a la hora de las comidas, pero estamos vivos, ¡salgamos a celebrar que al menos, estamos vivos!

¡Sonríe siempre, sin importar las adversidades que te depara la vida, o ¿Acaso no es todo más fácil con una sonrisa?.

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Fuentes:

Imágenes: Propias, subidas a mi cuenta en Facebook.

Texto: Redactado y documentado por mí, Raquel Gil García.

Vídeo: Obtenido de la página de Internet, Youtube.

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